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lunes, 4 de marzo de 2019

Mito Maya

Ya hemos trabajado con los mitos griegos, y las características de la Mitología en general. Aquí les dejo otro, pero en este caso de nuestra América. 
Lo leeremos juntos y analizaremos aplicando lo ya aprendido.


Los héroes gemelos (mito maya k´iche´)

La leyenda cuenta que, mucho antes de que nacieran los héroes gemelos, su padre, Hun Hunahpú, y su tío, Vucub Hunahpú, fueron desafiados por los Señores de Xibalbá a un partido de tlachtli, el juego de pelota que practicaban los mayas.
Los muchachos eran buenos jugadores, pero hacían tanto ruido que molestaban a los dioses del Xibalbá, el inframundo. Por eso, cierta vez los desafiaron a un torneo. Los dioses vencieron a los jóvenes, los sacrificaron y sepultaron sus cuerpos debajo del campo de juego.
La cabeza de uno de ellos, Hun Hunahpú, fue colgada de un árbol de jicara1, que producía frutos con forma de cabeza humana. Una joven llamada Ixquic oyó hablar de ese árbol con extraños frutos y quiso ir a conocerlo.
Y allá fue. Cuando lo vio, se acercó sorprendida por la rareza de los frutos. Quiso probar uno, estiró la mano para agarrarlo, y la cabeza de Hun Hunahpú, colgada del árbol, le escupió en la mano.
—Ahora vas a tener a mis hijos —le dijo.
Así engendró a Hunahpú y Xbalanqué.
Ixquic, embarazada de la descendencia de Hun Hunahpú, fue aceptada en la familia de la diosa Ixmukané, quien criaba a los dos hijos mayores de Hun Hunahpú. Los hermanos grandes molestaban siempre a Hunahpú e Ixbalanqué, pero un día los hermanos menores se cansaron y los convirtieron en monos.
Mientras recorrían el mundo para conocerlo, Hunahpú e Ixbalanqué encontraron la cancha del juego de pelota maya que había construido su padre. Con el tiempo, ellos también se convirtieron en buenos jugadores. Pero el ruido que hacían cuando jugaban molestaba a los Señores de Xibalbá.
Al igual que a su padre y a su tío, un día los dioses los convocaron al inframundo para un torneo. Vieron a los señores de Xibalbá, y estos los hicieron pasar por varias pruebas. Fueron arrojados a la Caverna de las Lanzas, donde fueron acuchillados por unos demonios. Consiguieron escapar, pero los encerraron en la Caverna del Frío, donde casi mueren congelados. Después los encerraron en la Caverna de los Jaguares, pero se salvaron de ser comidos por las fieras salvajes. Después los metieron en la Caverna del Fuego, de donde salían enormes llamaradas de todas partes. Los jóvenes superaron las pruebas y se pusieron a hacer alarde de ser inmortales. Para probarlo, se ofrecieron en sacrificio, y sus huesos fueron molidos y esparcidos en un río de donde los gemelos renacieron.
Los jóvenes volvieron al Xibalbá para vengarse. Montaron una trampa interpretando actos de magia en los que eran expertos. Xbalanqué decapitó a Hunahpú y volvió a colocarle la cabeza.
Los dioses, fascinados con el espectáculo, quisieron participar, y les pidieron que los decapitaran y les devolvieran la vida también a ellos. Los gemelos simularon obedecer y decapitaron a los dioses. Pero no los resucitaron.

Una vez que vengaron a su padre y a su tío, Xbalanqué y 

Hunahpú se volvieron luz, y emergieron del Xibalbá 

convertidos en el sol y la luna.


1 Árbol sagrado entre los mayas. De su parte leñosa, nacen protuberancias ovaladas, que no son frutos.



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